Esteros del Iberá” Naturaleza salvaje”.


Con una extensión de 13.000 km a lo largo de la provincia de Corrientes, en Argentina, se encuentran los Esteros del Iberá, la segunda reserva natural de agua dulce incontaminada proveniente de precipitaciones más grande del mund0.

Despegamos del aeropuerto internacional de Buenos Aires con rumbo al norte de la República Argentina, a la provincia de Corrientes, donde se encuentra la segunda reserva natural de agua dulce más grande del mundo. Durante el vuelo –que no es demasiado largo, ya que sólo nos separan de nuestro destino unos 800 kilómetros–, aprovechamos para ojear la información que hemos ido recabando sobre el lugar al que nos dirigimos, tarea que iniciamos una vez abrochado el cinturón de seguridad de nuestro asiento y escuchando de boca del comandante aquello de “tripulación, armando puertas”. 

Ya en el aire empezamos a imaginar todo lo que encontraremos a nuestra llegada, y en ese mismo momento nos vienen a la mente las dudas típicas del viajero curioso: ¿merecerá la pena? ¿Será tan bonito como dicen?…

Vamos buscando naturaleza, disfrutar de la pesca y, si se tercia, realizar alguna que otra fotografía.

¿Habremos acertado en nuestra elección? 

Las dudas se esfuman como el humo nada más tomar tierra en Corrientes.

El aeropuerto es pequeño, pero no por ello falto de bullicio. Nuestro equipaje llega a lomos de una cinta transportadora que por sus escasas dimensiones bien se podría comparar con un circuito de Scalextric, de esos con los que hemos soñado alguna vez de pequeños.

Pero es curioso, todos coincidimos en algo: aún en un aeropuerto tan pequeño y atestado de gente, se respira seguridad.

Al abandonar el minúsculo recinto aeroportuario nos aborda un hombre con un diminuto cartel en el que figuran nuestros nombres

Es de constitución fuerte y tez morena, con un color de piel que podría levantar envidias en aquellas personas que pasan largas jornadas de trabajo tras una pantalla de ordenador.

Se trata de Omar, el que va a ser nuestro guía durante la estancia en la zona.

Después de darnos la bienvenida, nos pone en antecedentes sin prisa alguna sobre el trayecto que nos queda hasta llegar a la Colonia Carlos Pellegrini, pequeña villa de unos quinientos habitantes que hace las veces de puerta de entrada a los Esteros del Iberá.

A nosotros nos ha reservado un 4×4 para que vivamos en primera persona la odisea que supone llegar hasta este paraíso.

Los 140 kilómetros de recorrido desde el aeropuerto de Corrientes hasta Mercedes se realizan sobre un suelo perfectamente pavimentado, no así los 125 restantes que trascurren por la Ruta Provincial 40 hasta la Colonia Carlos Pellegrini.

Estos últimos kilómetros se hacen sobre un camino de ripio-partículas rocosas, muy parecidas a la grava, que se vuelve intransitable con la presencia de la lluvia.

Transcurridas unas cuatro horas y ya dentro de la reserva, los gritos de uno de nuestros compañeros de viaje consiguieron sacarnos del letargo viajero.

El motivo de sus alaridos se encontraba en medio del camino, y no era otro que un animal de aproximadamente un metro y medio de ancho y unos ochenta kilos de peso, mezcla entre roedor gigante y cerdo, que nos impedía el paso.

Cuando escuchas el grito de “una rata gigantesca” la primera intención es pegar un salto cámara en mano y empezar a tirarle fotos, pero Omar, sin mostrar el más mínimo signo de miedo ni sorpresa, nos frenó en seco diciendo: “no son ratas, sino carpinchos.

Y no tengan prisa en fotografiarlos, aquí los hay a cientos”. Así que tras sortearlo continuamos nuestro camino.

Era ya la hora de cenar cuando llegamos a nuestra hospedería en los esteros, y nuestros cuerpos lo único que demandaban con urgencia era una buena ducha y una cama confortable.

Comienza la aventura

El día siguiente empezó temprano. Resulta raro, pero cuando uno está de viaje parece que el reloj biológico da un salto de equilibrista y hasta el más dormilón de los mortales se convierte en un inquieto madrugador.

Después de dar cuenta de un opíparo desayuno, nos lanzamos a la aventura de recorrer los esteros.

La palabra Iberá viene del idioma guaraní y significa “aguas brillantes”. Este nombre no puede ser más acertado. Basta con observar el potente reflejo de la luna en el agua de las lagunas y esteros para entender el por qué del mismo.

La reserva cuenta con una extensión de más de veinte mil kilómetros cuadrados, lo que la convierte en el segundo mayor humedal de agua dulce del planeta.

Con una profundidad que varía entre uno y tres metros, está compuesta por lagunas, arroyos, ríos y esteros zonas de aguas poco profundas y cubiertas de vegetación, separados entre sí por arena y creando un hábitat excepcional para multitud de especies animales y vegetales.

Debido a la escasa infraestructura hotelera con la que cuenta, unas 250 camas en total, la reserva está considerada como una de las zonas más deshabitadas y vírgenes de Argentina.

La mejor manera de comenzar nuestra exploración es recorrer los esteros en canoa.

Al contrario de lo que ocurre en otras partes del mundo, aquí lo complicado es no ver animales, ya que en los esteros hay más de 350 especies de aves, 50 especies de reptiles, 60 de mamíferos, y en sus más de 60 lagunas se pueden apreciar más de 100 especies de peces, que van desde los dorados, sábalos y mojaras hasta las temidas pirañas, habituales residentes de las lagunas más importantes como Luna, Iberá, Fernández, Galarza, Disparo, Medina y Trim.

Pero no solo la fauna es digna de mención en la zona. Sólo una cuarta parte del agua de lluvia que cae se deriva hacia el río Paraná a través del único escape que poseen los esteros, el río Corrientes. El resto se acumula en lagunas de poca profundidad creando de esta forma un entorno inmejorable para la vida de plantas hidrófilas como nenúfares, lechugas de agua, ninfeáceas, jacintos de agua, papiros y crotones. Sin olvidarnos de las trepadoras, parásitas, epífitas y del ceibo, flor nacional de Argentina. En un lugar donde la naturaleza se muestra tan salvajemente generosa, es muy fácil disfrutar de situaciones en las que, más que un atribulado turista, uno puede llegar a sentirse como el protagonista de una película de aventuras de Spielberg.  

Eso sí, algunos de tus compañeros de reparto serán los ruidosos monos carayá, los tranquilos yacarés, la boa anaconda curiyú, el aguara guazú y el ciervo de los pantanos –con más de dos metros de longitud y unos 150 kilos de peso, y actualmente catalogado como especie vulnerable.

Tampoco resulta extraño el atisbar una pequeña nube de polvo en el horizonte, –aun sabiendo que no es muy habitual el tránsito masivo de vehículos en esta zona– que va tomando forma a medida que se acerca al lugar en que te encuentras y de la cual surgen tres gauchos a caballo.

Cultura gaucha

Estas personas, normalmente dedicadas al ganado y, según manda la tradición, jinetes experimentados de carácter rudo y solitario, nos muestran su cara más amable y se someten al rigor de nuestras cámaras sin rechistar.

Tras uno de ellos, el mayor de todos, que conservaba el aspecto de hombre duro curtido en mil batallas que le aportaban sus bombachas–pantalón de montar amplio, pero ajustado en los tobillos– coronadas con un cuchillo argentino de plata labrada a mano que asomaba en su faja, se escondía una persona afable, risueña y en algunos momentos un poco abrumado y sorprendido ante la sonora lluvia de fotos que se le venía encima.

Si tienes la suerte de tropezarte con alguno durante tu estancia y compartes con ellos un espirituoso, considérate un afortunado, porque si buscas a alguien con conocimiento del medio y preparado para hablarte de los esteros y sus costumbres, no hay nadie como los propios gauchos locales.

Pero si de verdad hay un gaucho respetado en la zona ese es Gauchito Gil. Este personaje de leyenda murió asesinado por desertor a manos de un sargento del ejército celeste, al que le dijo antes de morir que uno de sus hijos enfermaría de gravedad y que sólo si invocaba su nombre, conseguiría que mejorase. Pero el militar, haciendo oídos sordos al mensaje, le cuelga cabeza abajo de un árbol y le degolla.

Más tarde el sargento llegó a su casa y se encontró a su hijo agonizando.

Gritando desesperadamente el nombre de Gauchito Gil, se produjo el milagro y su hijo sanó al momento. Arrepentido de sus actos y agradecido a Gauchito Gil, el sargento Salazar construyó una cruz y la llevó al lugar del asesinato, convirtiendo éste en un santuario.

Existen varias versiones de la vida y muerte de Gauchito Gil. Para algunos argentinos era un fugitivo, para otros era una especie de Robín Hood local, que robaba a los ricos y lo repartía todo entre los más necesitados, y para otros ha llegado a convertirse en una figura religiosa, como lo demuestran los cientos de miles de peregrinos que cada ocho de Enero –fecha del aniversario de su muerte– visitan su tumba, situada en el cruce de las rutas 123 y 119, a unos ocho kilómetros de Mercedes.

 Otra de las opciones que ofrece la provincia de Corrientes, al estar rodeada por los ríos Paraná y Uruguay, es la pesca deportiva.

Las modalidades más frecuentes son el trolling y el spinning, sin olvidar el fly fishing o pesca con mosca, que gana terreno año tras año.

Una de las zonas más visitadas es el Paso de la Patria, frente a la Isla del Cerrito, donde se celebra la Fiesta Internacional del Dorado. Este pez, bautizado como “el tigre de los ríos”, es el más hermoso de estas aguas.

Ayudado por una impresionante dentadura, una vez ha picado realiza saltos acrobáticos y su captura se puede prolongar hasta límites insospechados, lo que hace de su pesca una de las más duras.

Además del dorado, en estas aguas habitan el preciado surubí y el suculento pacú lo que convierte a la región en uno de los mejores destinos de pesca de Argentina.

Cuando se va acercando el final del viaje, y después de repasar cada uno de los inolvidables momentos vividos en este lugar lleno de leyendas, gauchos, atardeceres sobrecogedores y parajes deshabitados, de nuevo surge una duda: ¿Se lo cuento  y colaboro en dar a conocer este paraíso natural? O por el contrario, ¿lo guardo como uno de mis mejores secretos y de esta forma intento  preservarlo de las dañinas manos del hombre?

Al final he decidido contarlo. Ustedes vayan, disfruten y después decidan.

Cómo llegar

Aerolíneas Argentinas vuela directamente entre Madrid y Buenos Aires, y ofrece conexiones diarias hasta Corrientes y Posadas.

Desde Corrientes hasta la Colonia Carlos Pellegrini quedan unos 360 km por la Ruta Provincial 40 , unas cuatro horas de viaje.

Desde Posadas, en cambio, sólo hay 210 km, que en coche se recorren en unas tres horas siguiendo la Ruta 14 hasta 30 km pasado Virasoro, donde cogeremos la Ruta Provincial 40.

El clima de los esteros es templado-cálido, con una temperatura media anual de 20 oC. La mejor época para visitarlos es la primavera austral.

Alojamientos

Rancho Iberá

Ofrece dos posibilidades de alojamiento. La Posada, antigua casa de campo con vistas al parque y sala de estar con acceso a Internet Wi-Fi, dispone de habitaciones dobles y triples con baño privado y capacidad para 21 personas.

La Cabaña, con capacidad para seis personas, dispone de dos cuartos de baño, cocina equipada, comedor, garaje techado y parrilla.

Desde el hotel se organizan paseos en lancha, safaris fotográficos, trekking, cabalgatas y jornadas de observación de aves.

http://www.PosadaRanchoIbera.com.ar

 

Hostería Ñandereta

Situada en la manzana más verde y fresca de Colonia Carlos Pellegrini, está rodeada por una arboleda compuesta de pinos, eucaliptos, mangos y lapachos. El edificio está construido con maderas y piedras de la zona.

Aquí organizan todo tipo de actividades, y existe la posibilidad de contactar con José Martín, gaucho reconvertido en guía naturalista y ornitólogo.

www.IberaExpediciones.com

Estancia Rincón Del Socorro

Es un complejo que comprende unas 12.000 hectáreas en las que se ubica un pequeño pero elegante hotel con seis habitaciones en la casa principal y tres pequeñas cabañas con baños privados.

Dispone de restaurante,terrazas, sala de juegos para niños, piscina y un aeródromo propio.

Entre las muchas actividades que se pueden realizar en el complejo hay que destacar la pesca con mosca, las cabalgatas y el avistamiento de aves.

http://www.RinconDelSocorro.com

Es conveniente proveerse de un buen repelente de mosquitos. Los prismáticos y la cámara fotográfica serán unos compañeros muy útiles en este viaje.

También conviene meter en la maleta ropa ligera, unas gafas de sol, calzado apropiado y gorro.

Despegamos del aeropuerto internacional de Buenos Aires con rumbo al norte de la República Argentina, a la provincia de Corrientes, donde se encuentra la segunda reserva natural de agua dulce más grande del mundo.

  
 
 
 
 
 
 
 
 

 

 
 
 

 

     

 

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