India ” Siguiendo los pasos de Buda”


Anciano fumando buena

Nunca ocupó un lugar destacado dentro de mis preferencia viajeras. Tal vez, esta forma de pensar se debía a la ignorancia y al desconocimiento o a esa mala costumbre que por lo menos existía en mi, de fiarme del comentario de algún conocido que ya la había visitado con anterioridad y que acostumbrado por suerte al viaje 5 estrellas gran lujo superior, no se quedaba nadas más que en el mal olor, la suciedad y la podredumbre que se respiraba en sus calles, comentario que considero muy simple si tenemos en cuenta que es la cuna del budismo, el segundo país más poblado del planeta, habitado con más de 1.160 millones de habitantes y en donde se hablan más de 100 lenguas diferentes.

Bailarines  copia Reunion

Sobra decir que todo lo anterior, en honor a la verdad, existe. Pero no resulta menos cierto que la India también posee una riqueza cultural, histórica y religiosa tan enorme, que puede cautivar a cualquiera.

También es cierto que la llegada al país es impactante, tan dura como  un golpe directo a nuestra línea de flotación, que consigue dejarnos sin aire, tanto, que puede despertar la conciencia del viajero menos solidario y frío. Aquí todas las sensaciones son muy  fuertes. El ruido, el caos circulatorio, las miradas perdidas de la gente, los colores, los olores y  las famélicas caras de los varios grupos de niños que nos siguen y nos  aturullan al grito de “please, one rupee “, nada más llegar.

Paseando por Benarés

Pero si conseguimos reponernos de todo esto, empezaremos a conocer y entender a un país apasionante, que sin lugar a dudas acabará dejando en nuestras mentes una huella eterna.

Tuve la suerte de poder vivir esta experiencia y conocer una parte muy pequeña de este sorprendente y gran país y de sus amables habitantes, siguiendo la ruta de Buda en uno de sus trenes más emblemáticos, el Mahaparinirvana Express.

Chaman

Partiendo de Delhi, este tren que cuenta con todos los “lujos posibles”, te acerca a  las ciudades más trascendentales en la vida de Siddharta Gautama, recorriendo el sendero hacia la iluminación que marcan las ciudades de Agra (Taj Majal), Varanasi (ciudad donde predicó por primera vez), Bodhgaya (donde recibió la iluminación y centro espiritual más importante del budismo), Kushinagar (Ciudad donde alcanzó el Nirvana) y Lumbini, ciudad natal del fundador del Budismo.

Once días tuve para disfrutar de este maravilloso e inolvidable viaje que espero poder volver a repetir en otra ocasión, pero ahora después de estar allí, también entiendo que haya personas a las que la experiencia les pueda resultar negativa. La India es así, tan especial e increíble que la amas desaforadamente o la odias, pero ten por seguro que nunca te dejara indiferente.

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